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miércoles, abril 08, 2009

Nueva York sin Queso (Soledad)

El local estaba repleto de humo. Los que allí existían habían venido a beber y a follar. Unos lo hacían por tratar de coronar una semana terrible, otros simplemente por inercia; dejaban anclada allí su tristeza y se convertían en cadáveres echados a un mismo rio. Todos conocíamos aquel lugar como la Casa Azul, pues era el único sitio de la ciudad dónde podías subir al cielo y hablar con Dios; las iglesias no estaban hechas para nosotros, o al menos no para nuestros horarios. En el piso superior quedaban las habitaciones privadas y las curas de alma. Ese era el auténtico purgatorio.
Por encima de todo sobresalía Soledad. Después de eso, lo demás dejaba de importante. Decían de ella que había nacido la noche de la gran tormenta y que por eso en sus ojos negros parecía dibujarse la figura de un lejano rayo verde. Sus piernas eran una larga carretera secundaria que cruzaba el planeta de lado a lado arrastrando con ella cualquier cosa que un hombre pudiese desear. Había venido al mundo a oscuras y todavía nadie había conseguido prender su luz de nuevo. Sin embargo, todo cambió el día que conoció a Dinamita.
Él venía de arrebatar el título a Sugar Ray después de un combate antológico, aunque al verle allí parado, mirando los ojos de Soledad cualquiera lo hubiese dicho. En realidad, se asemejaba más a un niño saliendo del jardín de infancia buscando una mano familiar que a un tipo que
acaba de hacer llorar a un hombre de 120 kilos.
Esa noche lo vi claro, ella sería la única que conseguiría noquear al campeón y, por supuesto, no le haría falta ni un solo golpe.

martes, marzo 10, 2009

Nueva York Sin Queso ( Historia Universal )

En un principio pensé que le habían puesto el apodo de “Dinamita” por lo explosivo y demoledor de sus golpes aunque con el paso del tiempo comprendí que el verdadero peligro no estaba en sus puños sino en su cabeza.
Dentro del ring, su maldito cerebro funcionaba como un lujoso reloj suizo marcando con exactitud el tempo del combate. Sin embargo, fuera de él se convertía en un desastre inevitable.
Al final le perdonábamos todo. Era el campeón nacional más joven de la historia. Ni los más nostálgicos del lugar recordaban una racha semejante. Treinta y dos victorias en treinta y una peleas. El chico tenía un estilo único. Dibujaba formas mágicas con sus piernas, el cuadrilátero por momentos se trasformaba en un pista de baile, y ahí el era el mejor. Tenía un don natural.
Recuerdo que la primera vez que le vi estaba pateando el trasero a dos camellos que trapicheaban en la Casa Azul. Con sorprendente habilidad y precisión levantó a uno de ellos cogiéndolo de las solapas y lo estampó contra la valla del garaje Monroe, acto seguido disparó su izquierda en un movimiento imperceptible directamente al punto de anclaje del segundo chico. Victoria fácil.
Después sonrió, se sacudió el polvo y volvió al bar. Ahora que lo pienso quizá fuese ese su primer ko porque unas semanas después de aquello Dean Pecker apareció en su vida y empezó a combatir oficialmente. Todos recordamos el día de su estreno. Quizá por que fue uno de esos momentos en los que todo el barrio nos sentimos parte de algo. Una comunidad entregada a una meta, a un fin común. El campeón.

martes, diciembre 16, 2008

Nueva York sin Queso ( La vuelta a casa ) 1ª Parte

Todos los largos caminos guardan escondidos pequeños agujeros, lugares con sombras y rios caudalosos. Una vez iniciada la marcha, resulta imposible volver atrás. A cada nuevo paso, la luz de nuestra espalda se hace más tenue y lejana . Sin embargo, los hay que se detienen y renuncian al avance, son los conocidos como Corazones Hambrientos. Figuras que se apartaron del camino de manera silenciosa y voluntaria; que consiguieron frenar el engranaje, dar la vuelta a la sartén. Pero de vez en cuando, los pasos de los caídos vuelven a unirse de manera natural con las huellas de los que avanzan. Un cruce de carretera en el que toda tu vida se detiene. De nuevo, ella está ante tus ojos y tú vuelves a estar vivo.

jueves, junio 26, 2008

Nueva York sin Queso ( Tristeza Nao Tein Fim)

Sálvame.
Conviérteme en tu escondite.
Ilumíname.
Cambia las penas de sitio.
Imagíname.
Rompe en pedazos los cuchillos.
Reinvéntame.
Todos mis lugares son los tuyos.
Actualízame.
Olvídate de mi fecha de caducidad.
Reconstrúyeme.
Levanté de nuevo todos los castillos.
Vacíame.
El fin del mundo no es mi amigo.
Ilusióname.
Recuérdame.
Visítame.
Píntame.
Devuélvemelo todo.

miércoles, junio 18, 2008

Nueva York sin Queso ( Inerte )

Ansiedad es tener cada día un infinito agujero en el pecho rebosante de miseria.
Miedo es no saber qué me encontraré al volver de nuevo a casa.
Futuro es algo que nunca hemos tenido.
Vacío es la suma de dos vidas desperdiciadas
Deseo es un cadáver abandonado en el camino.
Pasado es una sonrisa y el Vips de Princesa.
Muerte es saber que ya nunca serás mía.
Olvido es alguien que nunca vendrá a visitarme.
Corazón es un juguete roto.
Vida es una foto en negativo.
Yo soy un naufragio previsto en los planes, un accidente, el último paso hacia nada.
Juro por Dios que te quise y te quiero.
Sin embargo, hoy no tengo fuerzas para seguir creciendo.

martes, junio 10, 2008

Nueva York sin Queso ( Corazones Hambrientos)

En el mundo del boxeo, el corazón es el músculo más difícil de formar. Muchas veces se convierte en un cable a tierra que impide lograr golpes selectos y definitivos.
Conocí, en el sur del país, a un viejo boxeador de lujo retirado ya de la vida moderna. Tenía el cuerpo magullado como el motor de un coche de segunda mano. Sus ojos ya ni siquiera divisaban los saludos más cercanos. También su cerebro parecía estar calcinado y agotado. Sin embargo, había conservado el corazón intacto, sin apenas rasguños, como si fuese todavía un adolescente enamorado de una actriz de cine. Llevaba casado 37 años.
Su mujer, de pelo ya plateado, mostraba orgullosa los retratos de los días de gloria en periódicos antiguos. Me fui de allí convencido de recuperar a Soledad y de realquilar la suite nupcial del Hotel Habana.
Pocas semanas después, conocí la noticia del fallecimiento del campeón. Perdió su primer combate en un siglo. Su mujer le siguió dos semanas después.
La causa de su muerte fue, por cierto, un ataque al corazón.

lunes, mayo 05, 2008

Nueva York sin Queso ( Nuestro Vietnam)

La paz duró tres días. Después volvieron a ese incómodo punto cero en el que nadie sabe muy bien qué debe hacer. Ella tenía el pelo recién cortado y, desde lejos, su color se asemejaba a un inmenso campo de trigo. Él, por su parte, guardaba en los ojos la tristeza de un batallón que huye vencido de la batalla. Ni siquiera en los momentos de más calma, como aquellos en que ella tomaba el sol desnuda en el jardín de casa, podía él frenar ese sentimiento de pérdida.
Aun así, intentaba en vano cerrar los ojos e imaginar cómo era todo antes de esos tres días. Imaginaba, por ejemplo, los brazos de ella encerrándole en una celda de deseo y sudor sin restricciones;aquella cama convertida por arte de magia en un ring de boxeo.
Al abrir los ojos de nuevo todo se desmoronaba. Ella se había convertido en una isla desierta olvidada en el océano y él, hacía tiempo ya que había perdido las ganas de navegar.

miércoles, abril 23, 2008

Nueva York sin Queso ( Lo que no existe más)

Me dijeron que había muerto tras una brutal paliza en el bar del puerto. Por eso fue toda una sorpresa encontrarme con él en el aparcamiento.
Decía no recordar nada de aquello, que seguramente le habían confundido con otro. Si muero en un bar – contaba con una media sonrisa -puedo asegurarte que no será por una pelea. Pasamos la noche juntos, dando vueltas, recordando los tiempos del gimnasio Olimpo y el cuartel general instalado en la Avenida de la Electricidad. Se había casado con Soledad, que fue la primera chica que yo perdí. Recuerdo perfectamente sus enormes ojos verdes clavados en mí traspasándome como papel mojado. Me alegré por él aunque no tanto por ella. Todavía diez años después de lo nuestro seguía intacto su magnetismo y su magia.
La perdí por lo mismo que a todas las demás. No supe mantener sanas las raíces y al final el árbol cayó podrido por dentro. Lo mejor que di al mundo se quedó entre las cuerdas del ring. Cuando bajaba de él ya no tenía nada dentro.
Me despedí de mi viejo amigo y quedamos en vernos pronto.
Jamás nos volvimos a encontrar, pero desde esa noche comencé, de nuevo, a soñar con Soledad.

martes, abril 15, 2008

Nueva York sin Queso ( Amor se escribe con sangre)

He tratado de buscarte en lo más profundo del alma, esquivando los pliegues del sueño y el miedo al fin del mundo. He cambiado de registro tantas veces que ya ni siquiera sé quién soy ni qué debo hacer aquí. A pesar de tenerlo todo, insistí en leer entre líneas, en buscar el vértice más alejado de la luna. Me sumergí en el mar de fuego desde el monte de los Cien Días y caí rodando a la velocidad de la luz. Supe desde el primer instante en que te vi que serías mía. Tenía claro que no te compartiría con nadie. Eres la banda sonora de mi vida, la mejor película que rodé y la última parada del tren de los perros sin collar.
Mi salvación, mi séptima vida. Mi mujer y mi planeta.

miércoles, marzo 12, 2008

Nueva York sin Queso ( El Camino Entero)

¿Por qué vuelvo siempre al principio? ¿Cuál es la razón por la que revisito los mismos errores una y otra vez? ¿ Como puedo explicar que aunque el amor cambie de rostro o de ciudad o de vida sigue padeciendo las mismas enfermedades? ¿Acaso estoy condenado a no encontrar jamás mi cable a tierra?
Por muchos enemigos que haya derrotado, por muchas victorias que atesore, nunca he podido mantener firme al amor. El poco tiempo que convivimos juntos aprendió a esquivar mis caricias y mis besos. Busco el lugar más frío de casa y se instaló alli.
Desde esa retorcida posición fue enviándome obstáculos con el fin de evitar mi felicidad. Jamás vacié una sola lágrima sobre el Ring pero palie la sequía de muchas ciudades fuera de él.
El amor o la falta de él me convirtió en un peso muerto, en una balsa cruzando el estrecho condenada a naufragar. Es por eso que hoy renuncio a ti y a todo lo que nos queda juntos. Dejo atrás tus caras largas y tus palabras podridas. Nunca jamás volveré a nombrarte. He limpiado mi alma.
Empiezo de nuevo el camino andado.

¿Cuál es la próxima estación?

martes, marzo 11, 2008

Nueva York sin Queso ( La Casa Azul)

Visito a Soledad tres veces por semana. Durante un tiempo aprendí a vivir sin ella, sin su medicina vital ni sus cuidados.
Pero llegó el día en que perdí la voz y las ganas de seguir hacia delante. En algún punto del mapa de mi alma, el barco que navegaba se hundió y no hubo supervivientes en el naufragio. Así fue como regresé a su cama fría y a sus manos muertas. Así fue como me encadené, una vez más, a las lágrimas de cristal de su triste alegría, a los palos de ciego del vagabundo, a la suerte errante del pistolero de las afueras.
Ella limpia mis heridas y me devuelve al mundo listo para ser de nuevo tumbado, noqueado y aplastado por la vida moderna.

No puedo vivir sin ella, ni tampoco sin Esperanza, Victoria, Dolores y todas las chicas de la Casa Azul. Hoy de nuevo, me reciben con los brazos caídos y los ojos morados.
Hoy brindo por lo poco que me queda del ser humano.

lunes, febrero 25, 2008

Nueva York sin Queso (Llena eres de Gracia ) 2/2

El punto diez del manual de la mala suerte dice que todo gran triunfo revierte al instante en una sonora derrota.
Seguí insistiendo desde la cabina del Estadio pero me fue imposible localizar a mi hermano. Inclusive en la era de la comunicación era posible estar incomunicado en medio de un montón de gente. Algo iba mal y lo sabía. Él conocía la importancia de la fecha. Recuerdo que me dijo que me guardaba una sorpresa y que íbamos a celebrar el título por todo lo alto.
La noche pasó y no supe nada más. A la mañana siguiente bajé al bar a desayunar, quería tomar un buen café leyendo la crónica del combate. En primera plana ví una foto del Volks de Elisa. Lo pude reconocer a pesar de estar calcinado y devastado por el fuego.
La nota decía no saber nada de sus ocupantes. Sólo se encontró un cadáver en el maletero. Al parecer había muerto de un disparo en la sién. Sus iniciales M.S.P disimulaban torpemente lo que vendría después.
Tenía 24 años.
Hoy, aquí y ahora tengo en mi mano el mismo revolver que le mató, con la última bala de la recámara y sí, apunta directamente a la cabeza del olvido.
Ese olvido es de carne y hueso.
Mi olvido se llama Elisa.

Nueva York sin Queso (Llena eres de Gracia) 1/2

Elisa limpió sus manos ensangrentadas con la misma frialdad con la que te quitas de encima unas motas de polvo. Había sido un buen golpe. Después cogió su viejo volks y se dirigió hacia el Parque del Oeste. Los demás chicos ya la estaban esperando, subieron al coche. Una vez allí intentaron repartir el botín pero, como Elisa había vislumbrado meses atras mientras preparaban el plan, había demasiadas bocas y muy poca tela que cortar.
Así que,sin apenas parpadear, saco la 44 del bolsillo y disparó a la cabeza de su copiloto. A continuación frenó en seco y ordenó al resto de ocupantes que metieran el cuerpo en el maletero. El que tenga dudas -dijo - puede ocupar su asiento.
En ese mismo instante al otro lado de la ciudad, yo coronaba mi carrera logrando el título intercontinetal de boxeo en una velada contra el púgil de color Kid Calavera.
Como ocurría cada vez que acababa un combate telefoneé a mi hermano para contarle que todo había salido bien, pero esta vez nadie contestó.

miércoles, febrero 20, 2008

Nueva York sin Queso ( En vias de extinción)

"Voy a acabar contigo. Cerraré Febrero sin fiebre y sin ti. Buscaré el consuelo en Marzo alejándome de la ciudad. Registraré la tristeza en mi lista negra y borraré esta fecha del calendario".
Tú carta me ha dejado partido en dos. No puedo contemplar tranquilamente como todo lo nuestro se pudre. Quiero otras mil mañanas contigo bajando del cielo. No quiero más fantasmas, temo que la agria sombra de la pena me cubra de nuevo. Ahora que están cicatrizadas las grietas de mi tejado es imposible que vuelva filtrarse la tristeza. Aunque todo esto ya estuvo en su dia inundado y no puede volver a pasar lo mismo. Pagué la condena sin haber cometido ningún crimen, sin apenas quererlo estoy anclado a ti y a todo lo que te rodea. Eres mi fuente de esperanza en un mundo sin agua. Todo lo que me importa de veras es saber que puedo respirar y seguir, sólo seguir. No pido más.
Concédeme este último deseo.

martes, febrero 19, 2008

Nueva York sin Queso ( Camino de Redención)

Vinieron a verme tres chicas residentes en la Avenida de la Electricidad.
Al
parecer, habían visto mi último combate en el gimnasio Rodín y querían saber un poco más de mi. Parecían tres tristes tigres de un circo de provincias, abandonados a su suerte de domingo lluvioso. Tenían visibles heridas de guerra y no paran de hablar y hablar sobre el camino de la salvación.
Preguntaron a qué religión adoraba, qué dolores arrastraba conmigo y si conocía la redención. Les hable de Dylan, de los días sin luz, de las habitaciones de hotel baratas, de cuerdas atadas al cuello, de batallas perdidas.
Se fueron sin apenas respuestas pero con la conciencia absoluta de que ningún Dios me aguantaría más de 3 asaltos.
Los caminos del Señor tienen celda fija en el cementerio.

lunes, febrero 18, 2008

Nueva York sin Queso (Los Ojos de Elena)



...Y en sus ojos se escondía el fin del mundo, y era lo único que necesitaba ver antes de irme para siempre

sábado, febrero 09, 2008

Nueva York Sin Queso (Camina o Revienta)

He visitado a más de 100 doctores y ninguno de ellos me encontró nada. La mala suerte no está registrada como enfermedad. Quizá tenga que visitar a alguien que sea extraño a la medicina occidental, un curandero, un loco o un genio.
Alguien que pueda decirme por qué sigo pagando aquel error un dia tras otro. Por qué no puedo soltar yá su mano y empezar a correr tras otro tren. Por qué las cuerdas de mi guitarra siguen afinadas en tu tono. Tiene que existir alguna persona en el mundo que pueda sacarte de mi. Quizá alguien que se sienta igual que yo sin ti. Otro abandonado en la carretera, otra bala perdida, otra película sin fin.

Ya estoy llegando.
¿Hay todavía alguién en casa?

jueves, febrero 07, 2008

Nueva York sin Queso (El amor sólo son 5 minutos más)

Me levanté como cada día atado a una suerte dormida que ya duraba casi cuatro años. Habían cumplido por fin su condena todos los motivos que te di para marcharme. Llevaba en el bolsillo de mi vieja chaqueta verde los pedazos rotos de la última y única canción que te escribí. Fuiste lo mejor de aquel año 1997 lleno de grandes cosas.
Recuerdo que estábamos en los huesos, muriéndonos de frío en las habitaciones del Hotel Verano. Cambiabas mi mundo de sitio a cada momento, vaciabas unas cosas, rellenabas otras. Cambiaste casi todo en mí. Después fui yo quién quiso de nuevo cambiar y me alejé sin decir nada. Me perdí. Y nunca más he vuelto a recordar el camino hasta ti. Aún así, no ha pasado un solo día en el que no me invente un nuevo mapa para encontrarte.

¿Cuándo vas a volver por aquí?

I´m comming.....

lunes, enero 28, 2008

Nueva York sin Queso (Nunca caminarás sólo)

De pequeña Lena encalaba los zapatos viejos en las ramas de los árboles del barrio, los dejaba sujetos simulando una especie de columpio artesanal. Ella decía que sus pies nunca llegarían tan alto.
Fue la reina del baile más joven de la historia, alejaba de un manotazo a los chulos del barrio y se movía como una loca con el Folk-Rock de Dylan.
La noche de 13 de Febrero del agosto más caluroso de los últimos 100 años dobló la esquina de la calle Lorca, visitó a sus mejores amigas , mandó un beso a su madre desde una cabina y después desapareció. No volví a saber de ella nunca más. No dejó ni uno sólo de sus asuntos cerrados. Cambió de vida. Me abandonó sin tiempo de convertirme al menos en un recuerdo.
Hoy, veinte años después de aquello, todavía sigo viendo zapatos colgados en cada árbol que me cruzo.

Nueva York sin Queso (Hogar)

El amor es el cadáver de tus medias rojas, abandonadas como la piel de una serpiente enferma. Amar es dedicarte cada día un nuevo sueño, elevarse contigo buscando nuevos horizontes. Vaciar el cajón que encierra todas las madrugadas del lunes. Mandar a paseo al destino, reírte en la cara de la suerte o comprobar qué hay al otro lado de la puerta verde.
Visitar de vez en cuando al olvido. Llevarle, tal vez, un ramo de rosas. Rodar una película por día sólo para mantenerte intacta e inaccesible a cualquier otro amor.
Tu amor son dos gatos bailando sobre un capó, dando vueltas entre movimientos imperceptibles, dibujando un mapa invisible que lleva hasta a ti.
Amar es, a fin de cuentas, repoblar el planeta sin tristeza. Caminar detrás tuyo reparando los arañazos.