miércoles, noviembre 11, 2009

Retratos (Vol. 3)

Se pasó el día aspirando el humo que surgía de los agujeros que las balas habían dejado en los cristales, creo incluso que llego a colocarse. Después de eso, entró como un huracán en la tienda de repuestos y pidió: dos pulmones, un corazón de hierro y un cable con el que engancharse a la tierra y así poder respirar tranquilidad por unos minutos.
Cuando me lo encontré tirado en la puerta de su casa le di un puntapié, sobresaltado clavó su mirada en mí y dijo: “Estaba dormido. Soñando con una chica preciosa. La habría atrapado si no hubieses despertado”. Al instante, volvió a caer en un profundo sueño del que se despertó tres veces seguidas para acabar totalmente frito al final de día.

Aquella noche nos abandonamos sobre un suelo pintado con hojas secas y sexo pero la calma no hizo acto de presencia.
A la mañana siguiente, el viento arrasó con todo. Nos quedó el dolor de las jornadas de 12 horas y el susurro de las chicas de las agencias. Ellas siempre tuvieron tiempo para nosotros.

martes, noviembre 10, 2009

En el ángulo muerto Vol. 35


Ruta de certezas

Habían pasado varios días desde que Xavier encontró a Raúl colgado de una cadena, desde entonces había sido asistido médicamente, le habían trasladado a una celda individual y había podido asearse. Aunque anímicamente estaba destrozado, comenzaba a pensar con mayor claridad y esperaba las noticias referentes a la promesa de liberación. Los secretas que le habían torturado le vigilaban en ocasiones, comprobando que todo siguiese en orden. Lo que era evidente es que su actitud había cambiado diametralmente, ni tan siquiera le hablaban, únicamente pasaban y echaban un vistazo. A Raúl no le gustaban, sobre todo el pequeño agente que parecía, escondido bajo su sombrero y gabardina, manejar a su tremendo compañero. Él se dedicaba a dejar pasar el tiempo, le habían dejado algo de lectura y podía permitirse el lujo de matar el tiempo en su celda. Aunque se trataba de publicaciones estatales, ensalzadoras del régimen, le permitían tomar distancia con todo lo que había sucedido. Una mañana, después del aseo y el desayuno, le llevaron a una sala en la que le esperaba Xavier. Las paredes eran blancas y, como único mobiliario, había una mesa y dos sillas. Él le esperaba sentado, con su uniforme y condecoraciones lustrosas, según le vio entrar le invitó a sentarse.
- Parece que estás mucho mejor. ¿No es así?
- Sí, me encuentro más animado.
- Antes de nada me gustaría darte mis condolencias por la pérdida de tu padre, yo también he perdido a un amigo. Bueno, algo más, un mentor o alguien en quien fijarme.
- Muchas gracias.
- Me gustaría ayudarte a salir de aquí, pero necesitó un gesto por tu parte.
- Estoy dispuesto a hacer lo que sea, dime lo que deseas.
- Sabemos que tú no disparaste, pero necesito conocer tu grado implicación en este asunto tan delicado.
- Ya he contado todo lo que sé, que es bien poco. Me he visto mezclado en algo que no esperaba, que no comparto y para lo que no estaba preparado. Lo único que me gustaría es salir de aquí lo antes posible. – Aunque Raúl intentaba mantener la calma sus ojos se tornaron vidriosos.
- Para eso estoy yo aquí, para ayudarte a olvidar esto y puedas enterrar a tu padre. Antes necesito que me cuentes todo lo que sabes sobre esta organización con la que te has visto mezclado.

Raúl relató lo que le había sucedido en los últimos días, procuró no omitir ningún detalle, que nada quedase en el tintero para demostrar su disposición a colaborar. Ana salió a relucir en múltiples ocasiones, estaba realmente resentido y no ocultaría su disposición a entregar a su antigua compañera. Xavier escuchaba y tomaba notas de lo que consideraba importante, en todo momento mostraba una actitud paternalista y condescendiente para con el preso.
- En breve podré sacarte de aquí. Sabes que haré todo lo posible por ayudarte. ¿Necesitas algo?
- No te preocupes, estoy bien. Sólo quiero recuperar mi vida y que la justicia actúe contra los asesinos de mi padre.
- No te preocupes eso sucederá muy pronto.

Ambos salieron al pasillo donde esperaban los dos agentes de la policía secreta, les escoltaron a la celda donde Raúl había pasado los últimos días. Xavier le invitó a entrar y le abrazó antes de dejarle pasar, el gesto provocó que al reo se le humedeciesen los ojos. Antes de cerrar la puerta metálica Xavier se quedó en el umbral un instante.
- Tengo una sorpresa para ti. No quería decírtelo todavía pero no puedo esperar más.
- ¿De que se trata?
- Tenemos a Ana, cuando terminemos los interrogatorios podrás encontrarte con ella.

El portón se cerró provocando un estridente ruido metálico y dejando a Raúl sumido en la sorpresa.

Nacho Valdés

jueves, noviembre 05, 2009

A Day in the Life


Hoy hace 63 años veía la luz una de las figuras más relevantes de la música americana, Gram Parsons definió el sonido country alternativo antes que nadie. Años más tarde, Neil Young, Jeff Tweedy y algun otro camino por estos caminos abiertos por Parsons. El músico murió en el año 1973 dejando un legado envidiable tanto con sus bandas (The International Submarine Band, The Shilos, The Byrds y The Flying Burrito Brothers) como en solitario con discos esenciales (G.P. y Grievous Angel)

Siempre nos quedarán sus buenas canciones, que a fin de cuentas viene a ser la mejor manera de recordarle.

lunes, noviembre 02, 2009

En el ángulo muerto Vol. 34


Vuelta al camino

- Ya tenía ganas de volver a vernos las caras. – Raúl ni siquiera contestó.
- Eso es, mejor que no digas nada. Total, para lo que te va a servir.
El hombre minúsculo que había arrasado el apartamento de Raúl parecía divertido con la escena, llevaban horas encerrados en los sótanos del Ministerio cultural y ni tan siquiera se había quitado el sombrero y la gabardina, su cara estaba perlada por el esfuerzo. Observaba a Raúl oscilar de la cadena de la que colgaba, su robusto compañero estaba en mangas de camisa, golpeándole cada vez que su pequeño compinche daba la orden pertinente.
- Se te acusa nada más y nada menos que de asesinato, con el agravante de que la víctima era uno de los personajes notables que con su dedicación ayudó a levantar nuestra gloriosa nación. Además, cayendo en el parricidio. Me resulta repulsiva la manera en que actuáis los revolucionarios, no respetáis a nada ni nadie. ¡Vergonzoso!
El individuo se acercó con los ojos cargados de furia, soltó un puñetazo que Raúl casi ni sintió puesto que llevaba horas recibiendo golpes. Estaba hundido, destrozado física y moralmente. Lo habían encontrado llorando, abrazado al cuerpo sin vida del único familiar que le quedaba con vida. Nunca se hubiese imaginado que Ana sería capaz de llegar hasta el punto del asesinato y, a pesar de que conocía la importancia de su padre, no sabía lo imbricado que estaba en la organización estatal. Desde que la secreta le había detenido, todo había sido un devenir de sorpresas y revelaciones que nunca hubiese esperado descubrir.
- Nos vas a contar quién fue tu cómplice. Las pruebas demuestran que tú no fuiste el ejecutor, que otra persona disparó por ti. Si no nos lo cuentas cargarás tú solo con la acusación. – Raúl estaba cansado, llevaba un tiempo que no podría delimitar colgado de los brazos. Hizo un gesto sumiso y agachó la cabeza.
- ¿No sé si sabes que lo más probable es que se pida la pena capital por este delito?
- Soy abogado. – Contestó desganado.
El pequeño agente hizo un gesto para que la tortura continuase, su enorme secuaz comenzó a golpearle las espinillas con una porra metálica. Cada impacto provocaba un nuevo grito, ahogado y reprimido pero imposible de aguantar en su interior. La pesadilla estaba durando demasiado pero Raúl no estaba dispuesto a colaborar, su mente era un hervidero de contradicciones y lo único que tenía claro es que era él el que deseaba la venganza. Si salía con vida se encargaría de buscar a Ana, quería saber el porqué de su traición, el motivo por el que le había utilizado sin contemplaciones. Se sentía como un muñeco, un títere en manos de los distintos poderes. Tenía la sensación de que los acontecimientos que le habían llevado hasta donde estaba no habían sido fortuitos, como si de alguna forma le hubiesen empujado hasta la situación en la que se encontraba.
Se abrió la puerta, Raúl no tenía fuerzas para mirar quien había entrado. – Bajadlo de ahí. – Dijo el recién llegado con tono autoritario.
El timbre le resultó familiar, Raúl levantó la vista y vio a un hombre de uniforme que no pudo identificar al primer vistazo pues tenía los ojos hinchados por los golpes recibidos. El tipo se acercó a él y cariñosamente le acarició el pelo, se trataba de Xavier, que había sido amigo de su padre desde que él tenía recuerdo. Había forjado una carrera en el ejército que le había aupado hasta las más altas esferas, su prestigio era enorme y los hombres que hasta hace un momento estaban torturándole se retiraron a un rincón.
- Ya ha terminado todo. Yo te ayudaré a salir de aquí.
- Gracias. – Fue lo único que pudo contestar, sus ojos se cerraron de puro agotamiento. Se quedó dormido en el regazo de Xavier, como si fuese un niño que no aguanta más despierto.

Nacho Valdés

viernes, octubre 30, 2009

Colaboraciones Deluxe (The Bootleg series Vol. 53)


Pérdida irreparable

Esta sección, que había enterrado hace más de un año, cuando me hastió y dejó de interesarme, ha vuelto prácticamente de manera autónoma debido a la gran desgracia que ha sufrido el mundo televisivo. Nos ha dejado uno de los más grandes, una voz inconfundible que ha acuñado centenares de expresiones relacionadas con el mundo del deporte. Andrés Montes, el pequeño gran comentarista de orígenes tan extremos como Galicia y Cuba, ha dejado de hablar, su voz se ha apagado sin previo aviso, sin emitir una sola queja ni dar ningún motivo de preocupación. Parece que no quería molestar, que aprovechó un momento de despiste para dejarnos sin hacer ruido, todo lo contrario que lo que hacía cuando se enchufaba al partido y comenzaba la retrasmisión. Tengo entendido que ya había tenido algún aviso cardiaco, que su salud no era buena y que por ese motivo había dejado La Sexta. A pesar de lo sorprendente del abandono de su pasión, nadie podía esperarse este extraño adiós que ninguno esperábamos.
Sus primeros pasos no sé donde los dio, ni siquiera sé si su formación tiene relación con el periodismo, creo que comenzó en la radio y que, efectivamente, la información era su medio, pero no tengo seguridad para afirmar esto último con rotundidad. Lo que nadie esperaba, cuando llegó la NBA a España, al joven Canal +, fue que este pequeño tipo que vestía con tirantes, pajarita y unas anticuadas gafas redondas iba a poner patas arriba todos los clichés que alimentaban a los reporteros deportivos. A unas horas intempestivas, siempre de madrugada, aquí en España, recibíamos puntualmente a la mejor liga de Basket de la mano del mejor de los comunicadores. Expresiones como “Pincho de Tortilla”, “Jugón” y su inconfundible “Brrrrrr” que salía de su boca cuando las palabras no terminaban de llegar eran identificados por todos los seguidores del baloncesto en este país. Como escudero, como no, el serio y entendido Daimiel, que daba el contrapunto teórico al espontáneo Andrés. Esta pareja de hecho, que tuvo muchos años de romance se rompió cuando apareció La Sexta en escena. No sé si fue por dinero, por aburrimiento o por convicción, pero nada volvió a ser lo mismo.
El cambio de cadena vino acompañado de un cambio de deporte, del baloncesto pasó al fútbol, y de la madrugada, pasó a horario deportivo de máxima audiencia. Su pasión estaba claro que eran los triples, las bandejas y las personales, quedaba patente que los córners, faltas y goles estaban alejados de lo que era su verdadera vocación. Pero alguien tan enorme en carisma como el Señor Montes no podía quedar rezagado, consiguió una nueva pareja de baile; Julio Salinas, y como no podía ser de otra manera nació la amistad. “Tiki-taka Salinas, Tiki-taka” le decía todos los días, el bueno de Julio no podía aguantar la risa, no era posible al lado de una persona con esa humilde y arrolladora pasión por la vida. Poco a poco creció, se hizo grande lejos del que había sido su ecosistema habitual, no sabría tanto de fútbol, pero su torrente de voz e imaginación nos volvería a dar perlas inconfundibles en forma de apodos. “Humphrey Bogart”, referido al elegante Xavi; “Tiburón Puyol” para el defensa Çule y demás coletillas que fueron adornando las tardes de fútbol y cerveza de los sábados.
Su última parada fue el abandono de la cadena privada, todos pensábamos que se trataba de un descanso, un respiro en una carrera que no había parado desde que se había lanzado a toda velocidad. Nada más lejos de la realidad, la cosa era distinta, su delicada salud le obligaba a echarse a un lado, pero nadie se esperaba el triste e inesperado final que llegaría sin remisión.
Sólo nos queda su recuerdo y una de sus últimas proclamas: “La vida puede ser maravillosa”. Hasta siempre Andrés, no te olvidaremos.

Nacho Valdés

lunes, octubre 26, 2009

En el ángulo muerto Vol. 33


Caída

La ciudad estaba prácticamente deshabitada, la población respetaba el estado de emergencia que el gobierno debilitado había implantado. Ninguno de los servicios mínimos estaba en marcha, las arterias principales no recogían el bullir habitual de un día laborable. Raúl había decidido evitar las grandes avenidas para no encontrarse con los numerosos controles que podían verse a cada paso, militares nerviosos, armados y atemorizados; combinación que se le antojaba especialmente peligrosa. Ana parecía desanimada, hundida en una especie de estado depresivo desde que se habían encontrado con el local vacío, parecía estar dándole vueltas a algo ya que prácticamente no había hablado.
- ¿Y ahora qué vamos a hacer? – Preguntó
- Déjame a mí, ya es hora de que terminemos con esta situación en la que me has metido.
- En esto te has metido tú solo, ¿no recuerdas la reunión a la que asististe por voluntad propia?
- Fui condicionado.
- ¿Condicionado por quién? – Preguntó Ana conteniendo una carcajada.
- Por ti.

Se hizo por un instante un silencio incómodo, ninguno sabía qué decir. Raúl, intentando evitar la conversación se asomó a una esquina para ver si el camino estaba despejado. Ana esperaba, parecían haberse cambiado las tornas, como si toda la energía que había desplegado hasta ese momento se hubiese disipado en un instante. Raúl pensó que debía sentirse abandonada a su suerte, estaría dolida por no encontrar ninguna señal o aviso en el local abandonado.
- Vamos por aquí. – Dijo Raúl decidido.
- ¿Sabes a dónde vamos? – En el tono de Ana se intuía cierta sorna.
- Por supuesto.
- ¿Dónde? Si se puede saber.
- Vamos a ver a la persona que podrá ayudarnos a resolver este asunto.
- ¿De quién se trata?
- Ya lo verás. Por ahora lo importante es evitar que seamos detenidos antes de que lleguemos.

Continuaron el resto del camino en silencio, buscando las rutas secundarias para no encontrarse con la policía o el ejército. Los combates definitivamente habían cesado, por lo que se podía intuir que los líderes habían restablecido el poder y la revuelta había sido sofocada. El panorama, en algunas zonas, era desalentador, muchos edificios todavía ardían tras los enfrentamientos y algunos cadáveres no habían sido recogidos. Los únicos que yacían tirados eran los de milicianos, personas comunes y sin entrenamiento que había tenido escasas oportunidades frente a las tropas oficiales. Raúl consideró con tristeza que había sido una muerte estúpida, la revuelta sólo había servido para empeorar las cosas, probablemente las siguientes semanas servirían para aplicar escarmientos ejemplares a gran parte de la población. Suspiró profundamente, la montaña de muertos sólo había valido para recrudecer la situación.
Llegaron a una calle céntrica pero estrecha, con edificios antiguos en buen estado. Un barrio de la zona alta, con arboledas y jardines cuidados; daba la impresión de que la revuelta no había llegado hasta esa zona. Se detuvieron frente a uno de los portales, Raúl sacó sus llaves y abrió el portón.
- ¿Dónde vamos? – Preguntó Ana.
- Estamos en casa de mi padre, él podrá prestarnos ayuda.

Se detuvieron en el segundo piso, una placa anunciaba que era el despacho de Jaime Zabala. Raúl abrió y entró el primero, se dirigió sin reparar en Ana hacía la habitación que usaba su padre para trabajar, el olor a café recién hecho flotaba en el ambiente. Lo sorprendió leyendo en su mesa, su cara mudó al verle de la sorpresa al pánico. Antes de que Raúl entendiese lo que estaba sucediendo la detonación le dejó con un pitido en el oído, se giró y vio a Ana correr en dirección a las escaleras. Cuando volvió la vista hacia su padre éste yacía sin vida sobre los folios que estaba leyendo, la sangre que manaba de su cráneo perforado comenzó a formar un enorme charco sobre el escritorio.

Nacho Valdés

martes, octubre 20, 2009

En el Backstage Vol. 17


Infierno

Y el pasado sábado el infierno se desató en la sala Wah Wah de Valencia. Eso sí, un averno edulcorado, armónico y popero que se alejó diametralmente de las representaciones clásicas del abismo a las que estamos acostumbrados. Los responsables eran los Sidonie, banda catalana que ya con ocho discos a las espaldas presentaban El incendio, su último trabajo de estudio.
Llegaron como era de esperar con más de media hora de retraso, con una sala atestada en la que difícilmente se podía uno mover más allá del metro cuadrado que ocupaba. Yo, personalmente, tuve que sacrificar mis visitas al baño por lo problemático que era avanzar entre el público (fundamentalmente femenino). De todas formas, conseguimos sitio en la zona derecha del escenario desde donde se les veía tocar perfectamente, teníamos una barra para refrescarnos a nuestras espaldas y el ambiente era un poco más sosegado.
Los catalanes, felices por su visita a la capital valenciana, desgranaron una gran cantidad de éxitos que cuajaron entre animadas charlas con el entregado público. El local parece ser que palió las carencias del día anterior, el viernes habían tenido algún que otro problema y el sonido no fue todo lo bueno que se hubiese deseado (hubo referencias por parte del grupo a este dato). Al día siguiente no tuvimos ese inconveniente, sonaron rotundos y potentes (dentro de su propuesta armónica), revolucionando un poquito los temas lo que provocó algo más de animación entre los asistentes. Marc Ros, cumpliendo con su papel de líder y exponente de la banda, animó con sus discursos la actuación. Sonó perfectamente, haciendo gala de la gran voz con la que cuenta, entonando perfectamente todos y cada uno de los temas, sólo se le escapó un error, pero le puede pasar a cualquiera. Son músicos solventes, seguros de sí mismos y que sin florituras lograr trasmitir lo que desean. De todas formas, contaban con la inestimable ayuda de un profesional, un mercenario de las guitarras que se encargó de las partes más complicadas. Por supuesto cumplió el desafío con nota, además, me pareció entender que pasaba a formar parte de la banda. Ya veremos. Jesús Serna, el bajista que no paró de moverse, fue efectivo y no coló ningún error. Su único fallo fue intentar cantar después de Marc, su voz se escuchó como un hilillo lejano que no llegaba ni a las primeras filas, debería quedarse en los coros y no intentar ir más allá. Destaco, eso sí, su interpretación al citar que nos arrastró durante unos minutos al lejano Oriente. Fue sorprendente lo que puede dar de sí este instrumento en directo. A la percusión se situó Axel Pi, gran baterista que vivía el espectáculo en cada uno de los golpes de sus baquetas. Con su inconfundible estética, pantalones ceñidos, camisa y pajarita no paró de poner caras, subirse al bombo y demás poses roqueras con las que no paró de sorprendernos. Además, el tipo tiene una cara peculiar y graciosa que invita a la risa.
El repertorio fue bastante variado, centrándose en su último trabajo pero rescatando algún hit de la Costa Azul y discos anteriores como Fascinado, también hubo tiempo de desempolvar algún tema en inglés de su anterior etapa. Algún corte como Los olvidados o Persona se quedaron en el tintero, no fue extraño ya que tampoco tocaron mucho más de hora y media. El concierto fue divertido, se les vio con tablas y dieron un espectáculo más que bueno. Si he de poner alguna pega es que duró poco y que la sala se les ha quedado pequeña, podrían haber tocado en algún sitio más grande como el Roxy.
Después estuvimos tomando unas copitas y se pasaron a saludar a los fans, tuvimos la ocasión de felicitarles y se mostraron muy amables y pacientes. Otro punto a su favor.
Resumiendo, fue un buen directo que espero volver a disfrutar en breve. Bien por los Sidonie.

Nacho Valdés