miércoles, febrero 12, 2014

Delaletra


Palabras mayores

 
El contacto con las obras elevadas de la literatura siempre me produce una enorme satisfacción y, en este sentido, suele ser habitual, para conseguir esta sensación, el recurso a los clásicos. Sin embargo, existen joyas contemporáneas que, desde mi punto de vista, solo necesitan tiempo para conseguir esta catalogación.

En esta dirección apunta Los detectives salvajes de Roberto Bolaño, escritor chileno que, en mi opinión, está muy por encima de la producción literaria actual (lástima su desaparición en plena eclosión productiva). La obra mencionada reconstruye las cloacas y pasos del realvisceralismo, movimiento poético sudamericano de tercera fila y nulo éxito. Las desventuras literarias de los integrantes de este grupo se van componiendo en la novela mediante los testimonios de una infinidad de personajes que van deambulando por las páginas magistrales del chileno. Lo fantástico de la estructura es que cada uno del más de centenar de caracteres tiene su propia voz, su propio estilo que hace del conjunto una amalgama de testimonios que van dibujando el semblante de unos protagonistas que nunca aparecen de manera directa. De esta manera, Bolaño consigue la constitución de un puzle en el que el lector tiene un papel principal; el de componer una de las innumerables historias metaliterarias que, a buen seguro, han atravesado el devenir de este campo creativo.

En definitiva, una obra con mayúsculas que se me antoja como inexcusable y que esconde innumerables dobleces en su elaboración. Secretos que, por supuesto, suponen un estímulo para el lector.

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