miércoles, octubre 01, 2008

En el Backstage


La unión innata

Se ha cerrado el círculo. Tras casi quince años de subidas y bajadas, de grandes éxitos y de grandes fracasos volví a verme frente a frente con Extremoduro. Entremedias, un fugaz encuentro en un festival que no nos permitió disfrutar como la ocasión merecía.
Fue en el año 1994, en la mítica sala Canciller (hoy por hoy creo que se han construido unos multicines sobre sus ruinas), cuando los vi por primera vez. Era la primera vez que pagué una entrada para un concierto y nos fuimos, mis colegas del colegio de curas y yo, hasta San Blas para disfrutar de lo que fue una experiencia que me dejaría marcado. Digo marcado no por el grupo, del que soy muy fan, sino por la experiencia de asistir a un concierto por primera vez. Fue así como comenzó mi andadura por las salas de música, el vicio del directo invadió mi cuerpo y nunca más me abandonó. Pero eso es otra historia.

El pasado viernes 27, se consumó el esperado regreso, Extremoduro volvía después de años de silencio. Parece ser que Robe sufrió una pequeña crisis creativa, durante este tiempo se ha dedicado, o por lo menos eso dice, a estudiar latín y gramática a través de la UNED. Estos seis años han dado para una novela y algunas traducciones de Cicerón, autor clásico que cita en la portada de la Ley Innata.

El ambiente era excelente, fuimos entrando en el redil como dóciles corderos. Un gran espectro de edades estaba reunido en el campo de fútbol de Beniparrell, desde la más rabiosa juventud, pasando por los experimentados treinta añeros y terminado por algunos cuarentones incondicionales del grupo. El tiempo amenazaba lluvia, pero esa noche los dioses paganos del rock parecían aliarse para que todo rodase perfectamente. Tras avituallarnos, buscamos una zona cómoda para disfrutar del espectáculo.

Con un retraso de apenas diez minutos comenzó el recital, los primeros acordes de Deltoya invadieron el recinto y un grito de asombro escapó de las gargantas de los presentes. El montaje era excelente y tanto la instrumentación como la voz (de la que había algunas dudas previas) sonaron perfectamente, el grupo estaba en forma y tenía ganas de demostrarlo.

El repertorio incluyó una gota de cada uno de los discos que ya son parte de la historia del rock en este país, desde el Rock Transgresivo hasta La Ley innata. Tras Deltoya, tocada magistralmente con unos toques de la canción popular La Tarara, se pusieron a la faena con el último disco. Aunque de entrada dejó un poco frío el ambiente, La dulce introducción al caos y su indudable calidad provocó que el público comenzase a entrar en calor. Era el momento de desempolvar alguno de los hits de la banda, Amor castuo fue coreada por todos los presentes y provocó la comunión definitiva entre público y escenario. Ya no había vuelta atrás, todos nos habíamos vendido a Robe y su banda. Del Somos unos animales entresacaron Quemando tus recuerdos, uno de mis temas favoritos y Central nuclear, que le dio un toque punk al recital.

Ya llevábamos más de una hora de concierto y se realizó una pausa que algunos consideraron excesiva, a mi me resultó perfecta para volver a acercarme a la barra a por unas cervezas. Tras veinte minutos sonó So payaso del Agila, otro de esos temas incombustibles que ya forma parte de la conciencia de mi generación. De este disco también sonó Sucede, canción con una de las mejores letras escritas en castellano. Dando un respiro a sus temas más conocidos acometieron el disco Pedrá, una de esas creaciones que en su día no fueron entendidas y que con el tiempo se revalorizan. Después vuelta al Deltoya con ama, ama, ama y ensancha el alma, para seguir con Pepe Botika del ¿Dónde están mis amigos? Por supuesto el Canciones malditas tuvo su representación con Salir, otro temazo que fue coreado hasta la afonía. Del Yo, minoría absoluta también se tocó algún tema, aunque mi mala memoria ha provocado que no lo recuerde. Para casi finalizar hicieron sonar la esperada Jesucristo Garcia, la acometieron con virtuosismo y adornos de todo tipo que provocaron que se alargase algo más de diez minutos, desde mi punto de vista nada más acertado.

Para terminar Robe se despidió evitando el protagonismo y cedió el testigo a la banda que hizo sonar un tema de Platero y tú del que Iñaki era guitarrista, esta fue la despedida y el colofón de una noche mágica que no dejó a nadie indiferente. El sonido y la organización fueron perfectos, la climatología nos respetó y el ambiente fue excelente. Fue sorprendente la habilidad de Robe a la guitarra, esperábamos que hiciese la parte melódica y que Iñaki se dedicase a los adornos y punteos, pero también él se atrevió con las partes más complicadas. La voz estuvo excelente durante toda la noche y en ningún momento se le vio flaquear, Robe acometió el concierto sereno y en ningún momento confirmó los rumores de falta de seriedad que le acompañaban. Sonó rotundo, a Rock and Roll; es decir, Gibson con Marshall, aunque en algún tema se coló alguna Fender.

En definitiva, se trató de una noche muy especial para mí. Volvía a ver sobre un escenario a Extremoduro y, aunque lo disfruté de manera más sosegada, hizo que me olvidase de todo lo que no fuesedeleitarme con la música en su estado más puro; el directo. Una vaga sensación me decía, a pesar de la evidencia, que no había pasado el tiempo. Lo único que sucedía es que estaba disfrutando como a los quince años.
Se produjo la unión innata entre el espectador y un grupo de artistas que buscaban entretenernos con lo que más les gusta, sólo puedo darles la enhorabuena por el regalo que recibimos esa noche.

Nacho Valdés (regreso a la adolescencia)

13 comentarios:

Sergio dijo...

Bueno, ha sido como volver allí de nuevo. Excelente crítica. Si la memoria no me falla, del "Yo, minoría absoluta" rescataron el tema que abría el álbum "A Fuego" y la monumental "Standby". No sé si hubo alguna más. Para mi fue una noche perfecta. Matamos fantasmas del pasado y ademas con una maravillosa banda sonora vital y una envidiable compañía.
¿Fin de gira en Madrid? - Pregunto el caminante.
¿Por que no? - Respondió el marinero.

Nacho dijo...

Allí estaremos. Ya sabes, Palacio de los Deportes. Espero que te vengas y disfrutemos de otra noche mágica.

raposu dijo...

He disfrutado mucho leyendo tu artículo, me lo he ido imaginando con banda sonora incluída.

Algún comentario sarcástico, que para eso estamos:

La frase "...el vicio del directo invadió mi cuerpo..." es muy gráfica. La pregunta es si está completa.

Encuentro muy significativo que el "...gran espectro de edades..." termine en los cuarentones. Uno no puede evitar verse excluído de las edades, lo que entonces le deja sólo en "espectro".

No menos significativo resulta que el rock de verdad suene a Gibson, aunque se cuela de rondón alguna Fender, sin duda despistada.
Es lo que tienen las Fender, que sólo suenan a ¿bachata?.

Ya sabes que es broma.

Lo repetiremos en el Palacio de los Deportes, donde no tendrás más remedio que ampliar lo de las edades, aunque sólo sea por quedar bien.

Andresito dijo...

Yo no pude asistir al concierto porque aún no había cobrado la pasta que me debían del campa!!! maldita sea mi suerte como cantaban los suaves!!
Por otro lado, he de decir que este artículo me ha encantado (y yo esto creo que no lo he dicho nunca en ninguna de tus entradas así que felicidades), me estoy removiendo desde mi facultad por no haber ido. Al próximo si hace falta atraco un banco!!!

Nacho dijo...

En fin, gracias por el sarcasmo de Raposu y por la bendición de Andresito.

En cuanto a los vicios, el de asistir a conciertos es uno de tantos.

Lo del espectro de edades es lo que había, no vi a ningún cincuentón. Lo siento pero creo que la presencia de ese rango de edad fue anecdótico. Si te sirve de consuelo me sentí un poco mayor entre la chavalada.

Y por último, todo el mundo sabe que el Rock duro suena a Gibson con Marshall. Igual el que lo destaque está en relación con que tenga una, seguro que si tuviese una Fender lo pintaría desde el lado contrario.

Lo dicho, repetimos en el Palacio de los Deportes.

Besos.

Nacho dijo...

Se me olvidaba, esto va para Andresito, en dos meses vuelven a tocar en la zona de Levante.

raposu dijo...

Evidentemente, la frase estaba incompleta, pero algo habrá que dejar para otras crónicas ¿no?

Los cincuentones son espectros, por eso no se les ve. Hay veces que yo mismo no sé si estoy o sólo soy un recuerdo de mi mismo.

También sabe (casi) todo el mundo que tienes es una Gibson y yo una Fender. Lo del Marshall, todo se andará.
¿Qué tal Fender sobre Marshall? igual mola.

...aunque me temo que al final es como cuando tu madre me vió cambiando las cuerdas y, muy seria, me dijo ".. yo creo que no va a ser eso.."

Ya ves que el sarcasmo abunda por esta familia.

laura dijo...

Bueno, bueno, bueno, me moría de ganas de leer este artículo!Solo puedo decir que la noche del viernes fue mágica, creo que ha sido uno de los mejores conciertos en los que he estado y la compañía fue inmejorable.
Estoy deseando repetirlo en el Palacio de los Deportes, aunque echaremos de menos a Víctor y María.Un beso.Laura.

Nacho dijo...

Muchas gracias por tus comentarios, para mí también fue una noche excepcional. La repetiremos en breve.

Besitos.

muchacho_electrico dijo...

nacho solo una palabra "GRACIAS"
Laura, de verdad que la compañia fue inmejorable? Prefieres a J&A antes que D&E. Muchas Gracias, Ya no quiero ser tu amigo.

Sergio dijo...

Dios. Estalla la polémica.

laura dijo...

Me refería a los otros, pero bueno sabes que siempre que no venís os echo de menos, de todas formas estáis invitados a venir al de Madrid, así que no te piques y veniros al del Palacio de los Deportes!!!!!!!Un beso.Laura.

Anónimo dijo...

Después de llorar todo el fin de semana por no haber ido al concierto, me ha quedado muy claro lo que me he perdido...¡que lástima!...De todos modos, gracias porque me ha dado la sensación al leerte, de estar en el mismo concierto...Con diferencia, y después de leer muchos comentarios en internet, el que más me ha llegado, éste...¡gracias! muak!