lunes, octubre 07, 2013

En el ángulo muerto Vol. 202


Resplandeciente

http://www.tusignificadodelossuenos.com/wp-content/uploads/2013/09/White-Room.jpg
Me encontraba en una pequeña habitación sin acceso al exterior de un blanco claro y virginal que hacía resplandecer la luminosidad hasta niveles difíciles de aceptar por el ojo humano. En una cama de hospital se encontraba un tipo sentado, vestido con un pijama de interno y conectado a una serie de cables y dispositivos que no tenía ni idea de para qué podían servir. Me acerqué con precaución y descubrí que estaba totalmente ido, era ajeno a cualquier estímulo externo y simplemente se mantenía observando al frente con mirada perdida y los ojos tremendamente abiertos. De la comisura de sus labios resbalaba un hilo de saliva que había dejado un cerco en su ropa, la música a volumen atronador parecía tenerle totalmente embobado. En la cabeza, por varios puntos, tenía electrodos que llegaban hasta una máquina conectada a un monitor que aparentaba mostrar imágenes difusas e inconexas que no supe descifrar.

Busqué el origen de la terrible sintonía que estaba machacando mis oídos y, probablemente, también el cerebro del pobre diablo al que mantenían cautivo en esa habitación. Puesto que la exploración resultó infructuosa y las paredes lisas cubiertas de material aislante no parecían ser el soporte de ningún altavoz o pantalla de sonido, la canción en eterno bucle aparentaba provenir del entorno, de las paredes inmaculadas. Los dispositivos a los que estaba conectado el tipo resultaban incomprensibles, estaban repletos de botones, potenciómetros y gráficas digitales que no cesaban de oscilar en curvas que subían y bajaban en tiempo real. Mientras, la pantalla revelaba estampas desdibujadas y difusas de carácter incoherente. Quedaba claro que esa persona cubierta de cables y elementos electrónicos no estaba pasándolo bien y, aunque el asunto no iba conmigo, me sentía obligado a prestarle mi ayuda.

Observé con detenimiento al personaje embobado y los mecanismos a los que estaba unido, no tenía ni la más remota noción de por dónde empezar así que comencé a apretar los mandos del dispositivo. Fui poco a poco, con cuidado por si se producían consecuencias imprevistas debido a mi actuación. Sin embargo, después de apretar y mover aquí y allá conseguí el primer efecto beneficioso: la sintonía pegadiza y repetitiva que no cesaba se extinguió dejando todo sumido en el silencio. Me alegré enormemente, estaba a punto de perder la cabeza por ese maldito sonido y, por lo que parecía, el paciente cubierto de cables también pareció aliviarse pues su expresión mudó repentinamente a la desorientación por despertar en un lugar desconocido. El personaje, después de mirar a su alrededor como si no supiese de qué iba lo que había sucedido, se quedó profundamente dormido con los ojos en blanco; parecía acabar de hacer un enorme esfuerzo que le hubiese dejado exhausto.

No me pareció de recibo dejarle ahí de cualquier manera por lo que le quité los electrodos y le cubrí con la sábana, me daba una tremenda lástima. Seguí investigando el extraño dispositivo y, después de unos minutos de ensayo y error, conseguí acceder a un informe que pude leer a través del monitor. Resultaba que el personaje era un pintor de cierto renombre y con obra de valor y, por lo que decía la ficha, también estaba siendo sometido a un tratamiento de desintoxicación con el que se intentaba eliminar una arraigada poli-toxicomanía. Continué estudiando al aparato y llegué a la conclusión, después de lograr reproducirlo de nuevo, de que las imágenes difusas que había visto con anterioridad habían sido extraídas de la mente del hombre que yacía desfallecido. A Esas alturas tenía claro que a mí me había sucedido algo parecido.

Estaba pensando en la situación cuando escuché un sonido a mis espaldas, al darme la vuelta había un hombre en el umbral de la puerta observándome con expresión anodina. Puesto que no sabía a qué atenerme esperé unos segundos para comprobar su reacción, no hizo más que tapar la salida y mirarme estupefacto con ojos vacíos e inexpresivos.

Nacho Valdés

1 comentario:

raposu dijo...

A mi esa experiencia me suena... "Salvame deluxe"