lunes, agosto 18, 2008

Colaboraciones 2008 (The Bootleg Series Vol. 33)


Tora, Tora, Tora

A mediados del siglo XX sufrieron una dolorosa derrota, los Estados Unidos habían utilizado la bomba atómica y el Japón se preparaba para años de oscurantismo inmerso en el período de posguerra. La población estaba lista para apretarse el cinturón y, debido a la caída del Imperio, la rígida mentalidad nipona se preparaba para un cambio de actitud que le procuraría su apertura a occidente. Lo que nadie podía sospechar es que un medio expresivo nacido, a pesar de tener ciertos antecedentes históricos, de la necesidad de superar el pesimismo reinante, se iba a convertir en la principal tarjeta de visita para que el País del Son Naciente fuese conocido en otras latitudes.

A partir de 1945 se comenzaron a comercializar, a bajo coste, las historietas Manga que hoy inundan el mundo occidental en todas sus posibles representaciones. En un principio se trataba de unos pequeños cuadernos que, con un lenguaje visual cercano al cinematográfico y guiones hilarantes, recogían historietas que se publicaban semanalmente. Uno de los factores que potenciaron el crecimiento del Manga fue, además de la situación histórica a la que respondían, la miserable retribución que percibían guionistas y dibujantes por su trabajo. ¿Y por qué era esto una ventaja? Pues muy sencillo, al rozar el umbral de la pobreza, estos trabajadores gozaban de absoluta libertad creativa ya que nada más se les podía exigir. Esto provocó que el interés de los lectores continuase creciendo.
A principios de la década de los sesenta, los antes repudiados creadores se comenzaron a convertir en estrellas literarias y cientos de miles de japoneses se interesaban por sus personajes favoritos. Esta demanda paulatina provocó el paso lógico del papel impreso a la pantalla, tanto cine como televisión se hicieron eco de esta nueva forma de expresión y la oferta manga comenzó a multiplicarse. En los setenta el mundo Manga ya comenzaba su tímida introducción en occidente, pero fue a principios de los ochenta cuando la invasión nipona se consumó con Akira. Fue el mismo Katsuhiro Ôtomo el que dirigió la película de animación, como base utilizó el cómic homónimo que había publicado en 1982. Esta película se convirtió inmediatamente en un éxito que provocó nuestra incondicional rendición a los creadores nipones; como una corriente de aíre barrieron lo que hasta ese momento era una rígida industria que llevaba años estancada, la última novedad había sido la muerte de Walt Disney en 1966.

Para aquellos que consideren que estoy exagerando, que no es para tanto, que hagan memoria; se darán cuenta de cómo esta parte de la cultura japonesa está inserta en nuestras vidas desde nuestro nacimiento. Sólo hay que hacer un breve repaso a la infinidad de series manga de las que hemos sido testigos para darnos cuenta de que la invasión se ha consumado y de que no hay marcha atrás posible.
Mis primeros recuerdos televisivos concernientes al mundo oriental, por lo menos los primeros que puedo identificar de manera fehaciente, se remontan a la mítica serie de animación Mazinger Z. Quién no recuerda la frase: “Puños fuera”, que profería un robot cabreado tan grande como un edificio. Después recuerdo, aunque a mí no me gustaba, la serie que mantuvo en vilo a todo un país a mediados de los ochenta; ésta no era otra que Candy, Candy, que encandiló tanto a niños como a adultos. Otras que llegaron tarde a nuestra televisión y que a mi me resultaban infumables eran las lacrimógenas Marco y Heidi, en estas series el culebrón y el dramatismo más exacerbado hacían sufrir a legiones de niños que con toda seguridad todavía no han podido recuperarse del daño psicológico que les causó esas terribles tragedias.
Después, por fortuna, llegarían los buenos tiempos para aquellos que nos interesaban otros temas menos dramáticos. A muchos que fuimos críos en los ochenta nos dejó marcados la gran serie de animación Scherlock Holmes. Recuerdo que todos los personajes estaban encarnados por perros y el protagonista, una especie de sabueso al estilo nipón, tenía un coche trucado que le ayudaba a resolver los crímenes más inverosímiles. Por supuesto, también existía un antihéroe a su medida: el profesor Moriarty. Éste, al ritmo que le marcaba su conocida carcajada (ja, je, ji, jo, ju), realizaba unos tremendos inventos con el fin de conseguir acabar con el conocido detective.

Después de esta primera oleada, vendría una segunda que todavía está afectando a los jóvenes actuales. Series como Dragon Ball, Caballeros del Zodiaco, Campeones, Chicho Terremoto, Juana y Sergio y demás animes que aún en la actualidad se siguen emitiendo.

La variedad de vertientes manga que existen son innumerables, van desde el género infantil hasta la pornografía o el gore, pasando por la acción o el drama. En la mayoría de los casos ya estoy desvinculado de estos temas, aunque, como siempre, existen excepciones. Sea por estilo o por temática, hay que reconocer que este modo de expresión tiene un especial atractivo, y no sólo en su vertiente cómic, sino también en su versión cinematográfica. Existen innumerables joyas de la animación japonesa que ya no recuerdo, pero lo que si os puedo recomendar es la obra de Hayao Miyazaki. Este autor lleva cerca de cuarenta años al frente los estudios Ghibli, tanto desde el punto de vista empresarial, como creativo. De la mente de este ya reconocido creador han nacido obras como: Porco Rosso, La Princesa Mononoke, El viaje de Chihiro, El castillo ambulante y otras tantas de las que no recuerdo el título. En estas historias, que gracias a la magia del DVD podemos disfrutar en nuestra televisión, se mezcla el folclore tradicional japonés con argumentos modernos y una estética impecable. Recomiendo encarecidamente a todos aquellos que quieran aprender algo, aunque sea superficial, de estos desconocidos de ojos rasgados, que vean alguno de los largometrajes o series de este realizador. Estoy seguro de que no os arrepentiréis.

7 comentarios:

G.D.B dijo...

Me encanta este genero, se puede facilmente determinar para que lector va dirigido cada tipo de "historieta"; dependiendo del publico adquiere una caracteristica basica y un nombre propio.
Lo unico que he echado en falta es Hentai, el lado erotico del manga.
Quiza es uno de los que mas escuela a creado, no solo en la industria del porno sino en el surtido de articulos de merchandising que se pueden comprar.

G.D.B dijo...

Dios!, perdon por la pedazo de falta, queria decir "ha creado"

Eva M dijo...

Que grandes joyas, el viaje de chihiro y la princesa mononoke, en mi infancia ( de la que todavia no he salido, me temo) me pasaba tardes viendo series anime, de pequeña dragon ball con mi primo, que además fue el primero que me impulsó a dibujar, más tarde con los amigos del cole ( siendo el máximo responsable de que me enganchara a series como Karekano o Kenshin) y luego ya otras influencias...

Sólo un comentario: AKIRA ES UNA MIERDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Nacho dijo...

Soy conocedor de tu gran afición por el género. Sabía que te interesarías por el artículo.

Saludos Valencianos.

Nacho dijo...

Amiga Eva, yo cuando ví Akira con unos quince años casi me vuelvo loco (además recuerdo que me la alquilo mi madre un día que estaba griposo´); te recomiendo que te leas el cómic, que vas a flipar.

Besos.

Anónimo dijo...

Debo reconocer que yo también me siento atraido por estos "dibujos". Crecí haciendo el Kame-hame-ha. Pero ahora, en verdad, me decanto más por películas que por series y Akira, digan lo que digan, es una gran película.
Por cierto, como serie os recomiendo Neon Genesis Evangelion, aunque de un principio un tanto espeso, un formidable desenlace.

raposu dijo...

Atanción pregunta: ¿por qué en el manga los personajes tienen siempre los ojos redondos ?

Pensé que era para darle salida al producto en occidente, pero resulta que creo que ya era así antes de que tuvieran tanto éxito.