

Los siempre convincentes clásicos
Existen asuntos referidos a la naturaleza humana que se repiten una y otra vez, lo que viene denominándose Universales culturales en los estudios antropológicos. Desde mi punto de vista, aquellos autores que son capaces de localizar y racionalizar estos temas son los que consiguen llegarnos de manera definitiva y hacer de sus creaciones clásicos inmediatos que son aprovechados por infinidad de generaciones.
Algo así es lo que hizo Tomás Moro con su obra Utopía, término que acuña el inglés y que ya denota, por su etimología, la ironía que encierra este libro. Utopía es el no-lugar y nos presenta una supuesta sociedad ideal en la que sus ciudadanos disfrutan de igualdad de derechos y deberes, una educación adecuada y un acceso ecuánime a los recursos del Estado. A Moro, que le tocó vivir en la Inglaterra de los Tudor y que fue ejecutado por Enrique VIII, se le ocurrió realizar este trabajo intelectual con ánimo desenfadado aunque con una profunda crítica a los profundos problemas que sufría la sociedad de su tiempo. Quizás el tener una visión tan clara de las tergiversaciones políticas y ser fiel a su profunda convicción humanista fue lo que le llevó al patíbulo. Quién sabe, lo que está claro es que su legado literario está vigente y puede ser aplicado a la sociedad presente sin demasiadas transformaciones.
Utopía está dividida en dos libros y utiliza, en referencia a Platón, el diálogo como forma expresiva. La primera sección hace referencia a los males endémicos de la sociedad inglesa como la supremacía y abuso de ciertas clases sociales, la corrupción política y eclesiástica o el desaprovechamiento de los recursos por la inutilidad de la clase dirigente. Puesto que se trata de una conversación en la que intervienen varios interlocutores se trata de un trabajo ameno y que no deja de encerrar sardónicos ataques a los referentes sociales. La segunda parte narra por boca de un viajero que interviene en la tertulia cómo es el estado utópico del que procede y se trata de una profunda descripción de costumbres, instituciones y legislación que en esa remota isla se lleva a cabo. Lo más destacado es el estilo ligero que, sin lugar a dudas, está al alcance de todos y, por supuesto, la manera en que este análisis social se puede llevar sin excesivas complicaciones hasta el siglo XXI.
Nacho Valdés
Cuanto se aprende contigo.
ResponderEliminarAbrazos.
Tomas Moro, menudo tunante. Parece muy interesante.Hoy yo también he aprendido cosas.
ResponderEliminarGrACIAS
A mi me gustan los TRÓPICOS UTÓPICOS.
ResponderEliminarOjo, que también he aprendido de tu escrito.
I lve you